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A modo de preámbulo, diré que finalmente me he decidido por sumarme al carro de “Adopta una autora” para 2017. Además de comprometerme a leer más libros escritos por mujeres que por hombres (porque sí, y punto) en este año, Ana(1) me ha convencido para aprovechar que el primero que he terminado sea el punto de partida de dicha iniciativa. Por tanto, adopto a Lisa Tuttle, que tampoco lleva mucho trabajo: una entrada cada dos meses sobre ella. No es para tanto.

Cubierta Ficción 060 - Futuros perdidos 1.0

Cubierta de la edición de Gigamesh.

¿Y quién es Lisa Tuttle? Se trata de una mujer en cuya labor como escritora predomina principalmente el terror en ficción, y el feminismo en no ficción, como tendré ocasión de ir demostrando a lo largo del año. Nacida en Houston (Texas) en 1952, ganó en 1974 el John W. Campbell al Mejor Nuevo Escritor, inicio de un palmarés que incluye diversas nominaciones a premios de ciencia ficción y fantasía, como el Hugo, y el Nebula en 1982 (2). También periodista, ha dado clases en diversas escuelas de escritores, habiéndose trasladado en 1990 a Escocia, donde actualmente reside.

En sus novelas aparecen personajes femeninos de fuerte personalidad que se cuestionan a sí mismas y su mundo, sembrando el texto de inquietudes de tipo intimista que producen desazón en el lector.

autora

La autora.

Como es el caso de Futuros perdidos, una novela corta, de poco más de 200 páginas, que demuestra que para crear una trama inteligente y redonda no hace falta escribir más y más palabras hasta poder venderse al peso el ejemplar. La reducción de la trama a Clare Beckett, la protagonista, hace que superar dicha cantidad resultaría en un alargamiento innecesario de la novela, y ahí radica el mejor punto de Futuros perdidos: lo que hay es lo que se necesita para entender el libro. Y ya está. Bien por Tuttle.

Clare Beckett, pues, es el centro, el eje sobre el que pivota todo lo que ocurre; y lo que ocurre no es baladí: la autora habla, mediante las vivencias y pensamientos de la protagonista (3), de las posibilidades que las elecciones a lo largo de la vida se nos ofrecen y cómo una elección provoca un desdoblamiento en la realidad, creando universos paralelos. Es decir, lo que es comúnmente aceptado por la física cuántica llevado a la literatura de fantasía y que en los años en que se escribió, en 1990, era bastante más raro que ahora, incluso en las obras de ficción.

Si algo destaca en la novela, es su estructura: el primer cincuenta por ciento de ella va ahondando poco a poco en las posibles vidas de Clare, llevando al lector de una realidad a otra, acompañándola en la confusión que la pobre mujer siente cuando recuerda una vida totalmente diferente a la que tenía antes de echarse a dormir. El siguiente veinticinco por ciento es un descenso a la locura. Literalmente. Clare se estanca en una realidad que es muy chunga, y no diré más. Por último, el tramo final es el de las respuestas… más o menos.

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Tuttle, presentando el libro.

Más o menos, porque no queda claro si todo es un sueño (o diversos sueños, o sueños concatenados), una pesadilla de la mente de una mente desquiciada, diferentes realidades… Tuttle nos da un final cerrado que, en una realidad, remite a otra, en un hermoso anillamiento, pero no queda claro para el lector cuál es la Clare real. O, mejor dicho, cuál es la realidad real de Clare. Si es que acaso no lo son todas.

Un argumento, pues, de campanillas.

Con una prosa muy sencilla, muy asequible, sin grandes ampulosidades ni barroquismos, que brilla ante todo en los diálogos de los diferentes personajes que conforman el mundo social de Clare, y que son perfectamente distinguibles en cada una de las realidades, pese a ser parecidos en sus encarnaciones varias. También son remarcables los pasajes en los que Clare se pregunta sobre sí misma y su realidad, que sufren un incremento en lo que se refiere a la desazón que antes comentaba conforme se pasan las páginas. Sin llegar a ser una novela de terror, lo cierto es que te deja un tanto inquieto al leerla.

En resumidas cuentas, una novela corta, amena en lo que se refiere a las peripecias de la protagonista, pero que también utiliza la ficción como forma de realizar disquisiciones sobre la propia identidad de los seres humanos, lo que somos (4) y lo que anhelamos, lo que perdemos al elegir y cerrar un camino lleno de futuros que condiciona nuestro presente. No es filosofía ni física, pero hace que quien lea la obra se haga unas cuantas preguntas de ese tipo.adopta


1: Como siempre, recomiendo su blog.

2: Que rechazó, por cierto. Ya hablaremos de por qué.

3: En todo momento, el narrador está sobre el hombro de Clare.

4: ¿Somos lo que recordamos? ¿Qué somos entonces si no recordamos correctamente?