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Antes de nada, una pequeña anécdota, para demostrar que, de vez en cuando, parezco bastante tonto. Y así os echáis unas risas a mi costa… Conocí el cuento La niña mágica dos semanas antes del cumpleaños de mi sobrina, y twiteando con la autora, supe que la protagonista se llamaba Ariadna… ¡como mi sobrina! (1) Así que me dije que ya tenía un regalito más para ella. Se lo comenté, todo contento, a la escritora, que deseó que le gustara. Lo compré de inmediato y luego me di cuenta de que el libro era “a partir de 12 años”. Vale. Solo tenía que esperar seis años más para que mi sobrina lo leyera.

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Cubierta del libro.

Así que le dije a Virginia que me lo leería yo. Y también deseó que me gustara, claro. Uno, que hace tonterías de vez en cuando.

A lo que íbamos, lo importante del tema: el cuento. La niña mágica es un librito que cumple perfectamente con lo que debería ser un relato infantil… pero no mucho. Los doce años son una edad más o menos fronteriza, en la que la mente ha dejado atrás la infancia para adentrarse, en algunos casos más tempranamente que otros, en los turbulentos terrenos de la preadolescencia. Por tanto, un relato para ellos tiene que ser sustancialmente diferente a los cuentos infantiles, pero no con una carga tal que deje a las niñas y niños patidifusos. Hay que mezclar, creo yo, un argumento que tenga profundidad, pero envuelto en un estilo que no sea farragoso, sino directo y más bien tirando a sencillo.

autora

La autora.

Así pues, Virginia cumple con creces esas características: ofrece un relato bastante lineal, que sigue los cánones del “viaje de la heroína” con unas etapas marcadas en el texto y un fin determinado al que llegar para cumplir el objetivo. Un argumento que recuerda poderosamente las incursiones de niñas y niños en mundos fantásticos, inventados, desde el Nunca Jamás de Peter Pan al mundo de la Alicia de Carrol. O el de La historia interminable, cuyos elementos, junto a la versión más amable de Tolkien, vero en La niña mágica, en un homenaje a diferentes mundos imaginados por autores que la autora, como señala, venera y admira.

La pasión que Virginia siente por la fantasía se plasma, pues, en las páginas del cuento, pero también su profesión: es docente y filóloga, así que introduce dos elementos que, a mi juicio, son muy interesantes en la formación educativa de las niñas y niños de esta edad. Por un lado, narra resúmenes de historias clásicas, como la de Orfeo y Eurídice, o la de Narciso (2), vitales para la superación de los obstáculos que el Malo, una Oscuridad que parece la personificación del Miedo y la falta de imaginación, pone en el camino de Ariadna y sus compañeros (3). En segundo lugar, Virginia incorpora elementos literarios que luego, en un anexo, explica (metáforas, símiles, personificaciones, etc.), introduciendo a los pequeños lectores en el mundo de la literatura de forma suave, con unas imágenes tiernas y fáciles de entender. Es destacable también la inclusión de unas actividades suplementarias a las que acceder desde su web. Web que, por cierto, es https://virginiaalbapagan.wixsite.com/misitio, para que le echéis un vistazo. En ella tenéis todos los enlaces donde adquirir el libro.

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Presentación del libro.

Por supuesto, como buen libro infantil, debe contar con ilustraciones, con “dibujitos”, y ahí Virginia ha contado con la labor de Begoña Fernández-Cañada, que con un trazo simple evoca lugares fantásticos y hermosos, con un toque un tanto naif que mueve a la ternura, con una gran calidez con en el uso de una paleta en la que priman los verdes y rojos. Begoña crea varias ilustraciones que acompañan al texto complementándolo y haciéndolo más ameno a unos ojos de doce años, sin duda.

En suma, es un cuento sencillo, pero que esconde un gran cariño por la autora tanto por la fantasía como la mitología y la literatura, muy recomendable como regalo para hijos, sobrinos, nietos y demás de aquellos que sois mis lectores habituales en el blog. Y, ¡oye!, si lo queréis leer, como he hecho yo, aunque tengáis unos cuantos años más… ¡tampoco pasa nada!


1: Y como la hija de la autora.

2: Por supuesto, también la del Minotauro; recordemos el nombre de la protagonista…

3: Criaturas fantásticas: unicornio, hada, sirena, etc.