Seleccionar página

Gigamesh, gracias a los enormes dividendos que la saga Canción de Hielo y Fuego reporta, está llevando a cabo una política editorial que es merecedora, a mi juicio, de aplauso, pues no se centra solo en publicar libros que son un éxito asegurado, sino que reedita joyas inéditas en castellano (o que pasaron desapercibidas por estos lares) y da oportunidad a autores por completo, o casi, desconocidos, traduciendo a nuestro idioma autores (1) que son una auténtica apuesta.

ejercito-nuevo-modelo.jpg

Ilustración de cubierta de la novela.

En el caso de Adam Roberts, creo que la apuesta está asegurada. Es un autor que ha demostrado en su tierra ser digno heredero de la tradición de ciencia ficción anglosajona y que es presentado en España con Ejército nuevo modelo, cuyo título hace referencia directa a las fuerzas de combate que durante la efímera república (o protectorado) inglesa tuvo lugar durante la guerra civil entre realistas y cromwellianos, un ejército que no seguía las estructuras y reglas hasta entonces mantenidas por los oficiales de la Corona y que cosechó numerosos éxitos que lo llevaron a la victoria.

Esa es la idea principal del libro, la creación, organización y desarrollo de una nueva forma de ejército en nuestro tiempo, o en un futuro muy cercano, en el que la tecnología es la clave para la formación de nuevas fuerzas de combate (2) que luchan contra los que son denominados «ejércitos feudales». La idea, que se desarrolla entre escenas de combate callejero y momentos de fraternidad en el más puro estilo bélico y que no son sino adornos que hacen amena la lectura, es tan simple (3) como eso: la democracia directa frente a la democracia representativa en todos los ámbitos. Si la diferencia entre el ejército feudal y el nuevo ejército se basa en la utilización de las herramientas tecnológicas (wikis, mapas por satélite, chats, etc.) para crear un cuerpo de células combatientes no jerarquizadas en las que todas las decisiones son sometidas a votación y rápidamente ejecutadas con gran éxito gracias a la velocidad de las comunicaciones, el autor no deja pasar la ocasión para hablar sobre la diferencia que también existe entre la democracia de las urnas (4) y la democracia asamblearia que toma como modelo la de la Grecia clásica (5)

AR2016photo

El autor.

Pero el autor también habla de muchísimas otras cosas, y sus páginas están repletas de referencias a la cultura popular, casi cayendo en el frikismo en ocasiones con sus referencias a películas como Terminator, videojuegos, series de televisión… Junto a disertaciones cultas sobre literatos clásicos de diferentes nacionalidades y citas filosóficas que remiten a grandes figuras del pensamiento de la humanidad. Roberts muestra un saber enciclopédico, trufando su novela de fragmentos que pueden incluso pasar desapercibidos, tal es la maestría con las que los inserta en sus párrafos.

171107007

Oliver Cromwell

La novela, por otra parte, me recordó a otras creaciones escritas en inglés de ciencia ficción que amablemente llamó «creaciones lisérgicas». Hablo, como alguien habrá adivinado, de las obras de los clásicos como Philip K. Dick, cuyas novelas son, en ocasiones, un auténtico tour de force y requieren de una suma atención para desentrañar sus misterios e incluso, llegado el caso en según qué ocasiones, saber de qué demonios está hablando. Digo esto porque, si el grueso de la novela, algo así como tres cuartas partes, es un ejercicio de narrativa clara y lineal, de desarrollo del personaje protagonista, su relación con la unidad en el campo de batalla, algo de contexto político en el que se inscribe la guerra (6) y una figura del pasado que surge de una relación amorosa acabada, el resto se torna cada vez más oscuro conforme avanzan las páginas: Al haber sido narrada la parte anterior en primera persona, dejando caer que se trata de un interrogatorio al que el protagonista es sometido por los ingleses, se pasa entonces al tiempo presente, en el que parece ser que nuestro héroe va a ser utilizado para destruir al ejército nuevo modelo desde dentro, mediante una combinación de traición al estilo antiguo y la inclusión de novísimas tecnologias, virus que hagan caer los firewalls que protegen la estructura del ejército. E, insisto, una narración cada vez más oscura que se aleja de la acción que vive el protagonista para acercarnos a su mente, una mente que parece descomponerse, atrapada entre la psicosis del combate y un nuevo fundamentalismo tan perjudicial como cualquier otro: el fundamentalismo democrático.

No me extenderé en esta cuestión que plantea el autor. Solo diré que me pareció una vuelta de tuerca ingeniosa: al final, ni los buenos son tan buenos en Ejército nuevo modelo.

Y, para acabar, unas pocas páginas que son precedidas de una declaración del protagonista que, posiblemente habiendo descendido al pozo de la locura, con la mente más que tocada por tanta guerra vivida, nos señalan que es el gigante, el ejército, el Leviatán de Thomas Hobbes, el que va a hablar.

índice

Edición en inglés de la obra.

En efecto, Pantagrel, el ejército compuesto por miles de individuos, ha tomado conciencia de sí mismo y habla con la voz tecnológica de todos sus componentes. Con frases fragmentadas, alienígenas, nos dice que es un nuevo ser formado por miles de seres, una nueva creación de la humanidad que está viva, un remedo de la tan traída y llevada singularidad de la ciencia ficción de los últimos años (7). ¿Extraño? ¿Raro? En efecto. Lo es. Pero es un final adecuadísimo si se examina todo lo que lo ha precedido, aunque, en realidad, se vaya por la tangente y deje la historia del protagonista como si quedara inconclusa: a fin de cuentas, Roberts engaña durante toda la novela. No es una novela sobre el protagonista. Ni siquiera sobre la guerra o la humanidad.

Es una historia sobre el ejército nuevo modelo.


1: Sobre todo, británicos y estadounidenses, como no podía ser de otra forma.

2: En este sentido, la sinopsis de la solapa de cubierta se columpia pero bien, pues el paralelismo que establece con los movimientos del 15-M, la primavera árabe, Occupy y demás no existen al considerar el argumento y la tesis de Roberts, pero en fin…

3: Y tan compleja a la vez, pues Roberts establece numerosas lecturas sobre ese eje.

4: En una frase para remarcar, se dice que las democracias son estructuras oligárquicas en las que las rutinas de las clases dominantes se ven interrumpidas cada cuatro años, aunque luego, todo sigue igual.

5: Sin dejar de criticar a esta también, por todos los y, sobre todo, las excluidas en su seno.

6: El ejército del protagonista, llamado Pantagrel, es contratado por el Parlamento de Escocia, que desea independizarse de Reino Unido, así que luchan contra el ejército inglés. Una nueva guerra civil, con sus peculiaridades, como aquella a la que me refería al comienzo entre el rey Carlos y el Lord Protector Oliver Cromwell.

7: Y de la ciencia, sin ficción, o mejor dicho, de los estudios sobre inteligencia artificial.